Akama
| Akama |
|---|---|
Edad | 27 |
Linaje | Galapa |
Lugar de origen | Hueco, Xalbe |
Ocupación | Miembro de la Guardia de Xalbe, miembro de los Revolucionarios de Xalbe |
Akama es una mujer alegre y fuerte oriunda del Hueco, en Xalbe. Trabaja como guardia en el control fronterizo del este, y en secreto forma parte de un grupo revolucionario en ciernes para cambiar las cosas en la ciudad.
Datos
- Su familia procede del Desierto de Macaucuo, pero ella nunca ha salido de Xalbe
- Sus padres murieron hace unos años dejando deudas atrás, por lo que perdió la casa en la que se crió. Vive con dos viejos enanos que la tratan como su familia.
- Se alistó en la Guardia como último recurso por necesidad.
- Jamás dejaría la ciudad salvo que no le quedase alternativa. Pese a tener la oportunidad de vivir en la parte alta, se niega a abandonar el Hueco.
Personalidad
Akama es alegre y optimista a ojos de quien le resulta de fiar. Intenta esconder esta faceta cuando está de servicio, y es presa de una apatía alienante al dedicarse a un oficio que odia profundamente, pero desde que surgieron las primeras conversaciones sobre cambiar las cosas, ha recuperado algo de ilusión.
Relación con el grupo
Sesión 4
Akama recibe al grupo en el control fronterizo, colocando el Brazalete de Acceso a Xalbe a Félix y Balert, pues figuran en la lista como miembros de la expedición.
Al ser Jacali y Cath expulsados del mercado por incumplir la norma de las túnicas blancas (y ser víctimas de violencia policial), Akama llama su atención para invitarles a una reunión clandestina esta madrugada a las afueras de la ciudad.
Sesión 6
Akama llega tarde al punto de reunión al ser distraída por un barullo intencionado al terminar su turno. Al llegar encuentra a Jacali, Cath y Félix inconscientes, dos cadáveres de bandidos encapuchados y su líder, suplicando clemencia a Balert. Akama lo deja ir tras confirmar que no es una amenaza, atendiendo las heridas de Félix y urgiéndoles a enmascarar los restos de la lucha.
Tras deshacerse de los cuerpos lanzándolos al río, los guió a la cabaña donde tendría lugar la reunión, dejándoles claro que habían sido presa de una trampa, y que nunca hubiese imaginado una respuesta tan organizada y directa a sus por ahora tímidos esfuerzos revolucionarios. Tras una discusión con Klani, el grupo accedió a ayudar a conseguir información sobre la Rectora Ozoma y la Explotación minera de Xalbe, y aunque fuese por interés personal, les está muy agradecida. Escoltó a Cath y Jacali al Hueco, prometiendo intentar algo con respecto a su situación en la frontera.
Sesión 7
Akama consiguió colocarles el brazalete de manera extraoficial a Cath y Jacali al día siguiente, invitando al grupo a cenar esa noche, y pidiéndoles que, si tienen noticias de Sag, se las hagan llegar.
Sesión 8
Tras terminar sus recados en la parte alta, Akama espera al grupo pasado el control fronterizo, y los acompaña a su casa. Allí les presenta a sus caseros, dos hombres enanos de unos 70 años, Ulq y Sabulg, y sacan un perol al portal para hacer la cena en el exterior. El ambiente es bastante animado, se unen los vecinos con su propia comida, y los trabajadores de los hornos de cal se paran a saludar y echar un rato a lo largo de la noche.
Akama, con un par de cervezas de más, se sincera con el grupo, y les cuenta que Sag y Klani estuvieron liados y que no lo dejaron de buenas, porque Sag decidió mudarse a la parte alta pese a haber dicho que no lo haría. Akama también les cuenta que, a pesar de seguir en contacto, lo echa de menos.