Diario de Decimus Quint
Descripción
Se trata de un cuaderno de elaboración exquisita e impoluta, sin rasguño alguno. Las solapas son de madera cubiertas de cuero rojizo oscuro, con un símbolo (XV) bordado en hilo dorado en la tapa. Cuenta con una cadena de oro con una textura compleja grabada en cada eslabón, y un papel mate extremadamente difícil de romper. La tinta con la que está escrito jamás será borrada. pero jamás permanecerá en el mismo sitio. Al abrir el cuaderno, quien lee encontrará lo que busca, pero no siempre se encontrará en la misma página. Uno de tantos otros misterios de este libro.
Los contenidos del cuaderno están escritos en un idioma desconocido, también presente en la moneda de Balert y el templo subterráneo de Lumpe. La misteriosa energía que afecta a los viajeros les permite leer partes del texto a medida que decide revelarse.
Pertenecía a Decimus
Pasajes
Revelado en Xalbe (sesión 2: Prólogo - segunda parte)
Diario de Misión
XV
Revelado en Xalbe (sesión 7: Luces y Sombras)
Estoy aquí.
No sé dónde es aquí, y no sé hasta qué punto soy yo; pero estoy aquí.
Mis brazos pesan menos, y llevo una armadura con el blasón del imperio; no esperaba que el ####### viniese con ropa. Todo a mi alrededor está cubierto de un líquido grasiento y espeso de color negro. Es frío al tacto, y parece reaccionar a mi presencia. Al pensar en apuntar todo esto, este cuaderno ha aparecido flotando en el charco de grasa, como nuevo. Voy a usarlo para no olvidar y llevar un registro del viaje.
Tan pronto como la he necesitado, una extraña pluma ha aparecido en el mismo lugar que el cuaderno. No parece... necesitar tinta. Además, por mucho que lo intento, estoy escribiendo en un idioma que creo que no entiendo. Y mi piel es... diferente.
Necesito un espejo.
Revelado en Meulla (sesión 12: El Arco de Gehir)
A primera vista, esta tierra no es tan distinta de la que un día llamé patria. El Sol es áspero, implacable; el agua, esquiva; la tierra, yerma. Nadie en su sano juicio lucharía por un lugar así. Nadie en su sano juicio elegiría vivir aquí. De alguna manera me sentí como en casa; vigilar mis bolsillos, negarlo todo, llevar la desconfianza por bandera. Me equivocaba.
Cada día de mi largo viaje me mostró la misma imagen: la calidez de la gente, rivalizando con el mismísimo Sol; el agua cayendo por mis mejillas, tras beberla del generoso odre de una extraña. Un amor por las Estrellas que nada tiene que envidiarle al que sentimos por Él. La hospitalidad, la compasión, la humildad; todas ellas hacen de esta tierra el más bello de los jardines; un jardín que él jamás podría quemar. No seré su fuego. Nunca volveré.
Vete a la mierda, #####. Gracias por traerme a mi hogar.
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